
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
NOSOTROS
@cejfk
Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx

Trabajo, Disciplina y Perseverancia
@cejfk
Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx
Seleccione su idioma
En Bangkok se encuentra el Templo del Buda de Oro.
La tradición cuenta que en 1957 un grupo de monjes tuvo que trasladar una gran estatua de Buda, aparentemente hecha de arcilla, debido a la demolición del monasterio donde se encontraba. Durante el traslado, la estatua comenzó a agrietarse y, al iluminarla con una linterna, uno de los monjes descubrió que bajo la arcilla se ocultaba un Buda de oro macizo. Años atrás, para protegerlo de la invasión birmana, los monjes habían cubierto el oro con barro. El secreto se perdió con ellos, hasta que el tiempo permitió su redescubrimiento.
Esta historia nos invita a reflexionar sobre la educación que reconoce que cada estudiante posee un valor intrínseco, una riqueza humana que muchas veces permanece oculta bajo capas de miedo, rezago, contextos adversos, etiquetas o experiencias de exclusión.
Así como el monje retiró la arcilla con paciencia y cuidado, la labor docente no es imponer ni moldear, sino acompañar, reconocer y potenciar las capacidades, saberes, identidades y talentos de niñas, niños y adolescentes. El docente es un facilitador del aprendizaje, un agente de transformación social que educa desde el respeto a la dignidad humana, la diversidad cultural y el trabajo colaborativo con la comunidad.
Convoquémonos a romper con prácticas autoritarias, con visiones estandarizadas del aprendizaje y con la falsa disciplina basada en el miedo o la obediencia ciega. En su lugar implantemos una educación centrada en el humanismo, la equidad, la inclusión y el pensamiento crítico, analítico y propositivo; donde el diálogo sustituya a la imposición y el acompañamiento reemplace al castigo.
Antes de descubrir el “oro” en el estudiantado, es necesario que el propio docente revise sus propias capas de arcilla:
La mayor riqueza educativa no está sólo en los contenidos, sino en la formación integral: valores éticos, sociales, emocionales, comunitarios y culturales. No busquemos únicamente el “saber”, sino el ser y el convivir, formando personas solidarias, críticas, responsables y comprometidas con su entorno.
Educar en valores no se logra con discursos, sino con el ejemplo cotidiano. La honestidad, la responsabilidad, el respeto y el amor por la vida se enseñan viviendo esos valores en el aula y en la comunidad escolar. Como señalaba San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”; porque una educación basada en el amor, el reconocimiento y la dignidad humana abre caminos de transformación personal y social.
Educar es creer en el potencial de cada estudiante, incluso cuando aún no es visible. Es trabajar con vocación de servicio, conciencia social y esperanza. Es sentirse orgulloso de una labor que no sólo transmite conocimientos, sino que descubre el oro humano que habita en cada persona.
Toda educación hecha con amor siempre estará bien hecha.
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
t. 238-38-24368
t. 238-38-27698
c. 238-39-02179