Las circunstancias no determinan nuestros sentimientos.

Lo que sentimos es el resultado de cómo respondemos a esas circunstancias; por esto aprendamos a responder con una actitud positiva, enérgica y productiva. Es nuestra decisión, así que tomemos la mejor posibilidad. Es nuestra elección, así que elijamos la alternativa que nos mueva hacia delante, dándonos el beneficio adicional de disfrutar cada instante. Hagámoslo, dejémonos sentir absoluta y positivamente de maravilla. 

Todo lo que pensamos es una oportunidad de movernos hacia adelante. Miles de veces por día podemos poner la fuerza de nuestros pensamientos al servicio de cualquier propósito que elijamos. Pensar no requiere prácticamente ningún esfuerzo. Lo que realmente necesitan nuestros pensamientos es estar bien enfocados.

Cuando todos los pensamientos estén apuntando en la misma dirección, nuestra vida se dirigirá indudablemente en esa dirección. Por sí mismos, los pensamientos no tienen capacidad de acción; sin embargo, cada paso que demos está guiado por pensamientos. Si éstos son disciplinados y están enfocados, las acciones también lo serán. La fuerza de los pensamientos reside en lo que ellos hacen que suceda.

Cada pensamiento tiene una consecuencia. Concentremos nuestros pensamientos intensamente en los resultados que sinceramente deseamos, y ellos nos guiarán firmemente hacia allí.