A veces nos toca hacer cosas que no nos gusta mucho: tareas, ayudar en casa, colaborar con amigos o compañeros. En vez de quejarnos o postergar todo, ¿por qué no hacerlo de una vez y terminar con eso?...

Muchas veces no es que sea difícil, sino que ya vamos con mala onda o con ideas negativas que arrastramos desde chicos, como: “siempre lo hago mal”, “no soy capaz”, “soy un desastre” ¡Basta de eso!

Tenemos más poder del que creemos. Si dejamos de pensar en el "qué dirán" y nos enfocamos en lo que sí podemos hacer, todo cambia. Hay personas que darían lo que fuera por tener nuestras oportunidades. Entonces, ¿realmente es tan terrible tener que hacer lo que nos toca?... Claramente no. Hacer algo útil es un privilegio.

Sentirse capaz, cumplir con lo que uno debe hacer, y ser parte de algo positivo, es motivo de orgullo. Todos tenemos algo especial que aportar. Cada uno puede marcar la diferencia en su grupo, su escuela, su comunidad. ¡Ese poder lo tenemos todos!

Piensa cómo te vas a sentir cuando termines esa tarea que tanto venías pateando. La satisfacción de haber hecho algo bien no tiene precio. Cambiar la actitud es clave: lo que parecía una carga pesada se puede transformar en algo bueno, incluso en una oportunidad de crecer.

Y no lo olvides: eres un ser único. No hay nadie igual a tí. Dios (o la vida, si prefieres pensarlo así) no hace errores. Las diferencias que tenemos son lo que nos hacen especiales. Cada uno vino a este mundo con un propósito, y con la fuerza para cumplirlo.

¡Dale con todo!  ¿Tienes que hacer algo y ya estás con cero ganas?:

  • En vez de quejarte, hazlo con actitud mental positiva.
  • Porque lo difícil no es la tarea, sino la mala onda con la que la enfrentas.
  • Sentirse útil es un privilegio.
  • Tienes la capacidad de marcar la diferencia.
  • Cambia la actitud, y todo cambia.
  • Eres único.
  • No hay nadie como tú. 
  • ¡Cree que puedes con esto y con mucho más!

“El esfuerzo y el coraje no son suficientes sin propósito y dirección.”
John F. Kennedy