1. Reconoce de dónde viene:

La necesidad de aprobación suele formarse en la infancia, cuando el amor o la aceptación estaban condicionados a “portarte bien”, “sacar buenas calificaciones” o “no decepcionar”.

No se trata de culpar, sino de entender: tu mente asoció aprobación con seguridad emocional.

Ejercicio: escribe momentos en los que aprendiste (consciente o inconscientemente) que debías agradar para ser querido. Sólo observar esto ya te da poder.

2. Distingue aceptación de aprobación:

  • Aceptación: reconozco quién soy, incluso con mis errores.
  • Aprobación: busco que otros confirmen que “estoy bien”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Tu meta no es dejar de importarte la opinión ajena por completo, sino no depender de ella para sentirte en paz.

Práctica: antes de buscar aprobación, pregúntate:

“¿Realmente necesito que me aprueben, o necesito aceptarme aquí y ahora?”

3. Entrena la autovalidación:

Cada vez que hagas algo y sientas ganas de contarlo para que te feliciten, primero di:

“Hice esto bien, me siento orgulloso por esto y esto”. 

Reconocer internamente tus méritos reduce la necesidad de validación externa.

Mini hábito: al final del día, anota tres cosas que hiciste bien, por pequeñas que sean.

4. Desactiva el pensamiento “me van a juzgar”:

Nuestra mente tiende a exagerar cuánto piensan los demás en nosotros.

Recuerda: la mayoría está demasiado ocupada preocupándose por su propia imagen.

Reencuadre:

“No necesito ser aprobado, necesito ser auténtico.”

“No controlo lo que piensan; sí controlo lo que elijo pensar, decir y hacer.”

5. Practica decir “no” y sostener el malestar:

Cada vez que pones un límite, parte de ti teme perder afecto; pero cada “no” auténtico refuerza tu autovalor.

Al principio duele — como un músculo que, al entrenar, se fortalece —; y con práctica se vuelve natural.

Ejercicio: empieza con pequeños límites: rechaza un favor que no quieras hacer o expresa una opinión distinta sin justificarte.

6. Rodéate de personas que valoren tu autenticidad:

Las relaciones que sólo te aceptan cuando cumples expectativas alimentan tu dependencia.

Busca vínculos donde puedas ser tú sin miedo a perder cariño.

7. Como "La mente es el recurso más poderoso del ser humano": Considera entrenamiento mental o terapias de liberación:

Un terapeuta (especialmente en enfoques como terapia cognitivo-conductual o terapia de esquema) puede ayudarte a identificar creencias profundas como:

“Si no me aprueban, no valgo.”  y reemplazarlas por creencias más sanas y realistas.

“Así como soy, así valgo, y valgo mucho... No necesito cambiar para encajar, porque mi valor no depende de la opinión de los demás... Si cada día aprendo, crezco y me supero,  eso me hace fuerte, auténtico y capaz de lograr todo lo que me proponga. aquí y ahora”.