
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
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Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx

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“Cada quien habla según cómo le fue en la feria”. Este dicho popular sigue teniendo vigencia en nuestros días.
Como padres de familia, cada experiencia educativa que vivimos, sea positiva o desafiante, marca nuestra percepción sobre la escuela, los docentes y, sobre todo, sobre el proceso formativo de nuestros hijos. Usted ha invertido tiempo, recursos y confianza al elegir una institución de Educación Media Superior para su hijo o hija. Esa decisión no es menor: es una apuesta por su presente y por su futuro.
Por ello, conviene pensar que nada ocurre por casualidad. Si este mensaje llega a sus manos, es porque compartimos una responsabilidad común: acompañar a nuestros adolescentes en una etapa decisiva. Le invito a leer no sólo las palabras explícitas, sino también lo que se encuentra entre líneas: el llamado a la corresponsabilidad, al diálogo y a la formación integral.
¿Es idealismo hablar de formación integral?
Algunas personas consideran que hablar de ideales es vivir fuera de la realidad. En un mundo saturado de noticias sobre violencia, crisis económicas e incertidumbre social, parecería ingenuo hablar de valores, sueños o vocación. Sin embargo, la historia demuestra que los grandes avances de la humanidad han sido impulsados por idealistas: personas que imaginaron algo mejor y trabajaron para lograrlo.
Hoy, nuestros jóvenes viven en un entorno profundamente influido por la tecnología, las redes sociales y la inmediatez. Plataformas como TikTok, Instagram o WhatsApp forman parte de su cotidianidad y moldean su manera de comunicarse, informarse y relacionarse. Ignorar esta realidad sería un error; comprenderla y orientarla, en cambio, es un acto de responsabilidad.
El idealismo educativo no consiste en negar los problemas, sino en formar jóvenes capaces de enfrentarlos con criterio, ética y preparación. Para mejorar, es necesario elevarse; y elevarse implica una formación multidisciplinaria, el desarrollo de habilidades socioemocionales y el fortalecimiento de hábitos de calidad. No olvidemos que la capacitación inicia en el seno familiar. La escuela complementa, orienta y potencia; pero la base se construye en casa.
Comprender al adolescente: un reto y una oportunidad
Para entender al adolescente, es indispensable ponerse en su lugar. Su mundo es el nuestro; pero con códigos, lenguajes y dinámicas propias. Su intimidad es sagrada e inviolable; necesita espacios para construir identidad, autonomía y criterio.
La adolescencia suele presentar barreras como:
Comprender estas barreras no significa justificarlas, sino identificar sus causas para prevenirlas y superarlas. El diálogo constante, la escucha activa y la presencia afectiva son herramientas más poderosas que cualquier discurso autoritario.
El autor Pablo Mier y Terán Sierra, en su obra Adolescencia, riesgo total, compara esta etapa con un trapecista que se suelta de un columpio para alcanzar otro. El primer columpio es la niñez; el segundo, la edad adulta. El instante en el aire, aparentemente incierto y arriesgado, es la adolescencia. Nuestro papel como padres no es impedir el salto, sino ofrecer red, guía y confianza para que logren sujetarse con éxito al siguiente tramo de su vida.
Familia y escuela: una alianza indispensable
La calidad humana de un estudiante depende, en gran medida, del estilo de vida familiar y del vínculo que esta mantiene con la escuela. En un Colegio Particular, esta relación cobra aún mayor relevancia, pues existe una elección consciente de proyecto educativo.
No se trata únicamente de evaluar una institución por su prestigio social o su costo económico, sino por los servicios formativos que ofrece: acompañamiento académico, orientación vocacional, atención socioemocional, disciplina formativa y apertura al diálogo con los padres.
A más de la familia, la escuela debe vincularse con universidades, empresas y la comunidad para responder a las auténticas necesidades del mundo actual. La Educación Media Superior ya no es sólo una preparación académica; es una plataforma para el desarrollo de competencias que permitan a los jóvenes integrarse con éxito a la educación superior y al ámbito profesional.
Conviene buscar soluciones y no reclamos; construir y no sólo señalar. Lo verdaderamente preocupante no es lo malo que se hace, sino lo bueno que se deja de hacer. Cada omisión en la formación, cada diálogo pospuesto, cada límite no establecido, puede tener repercusiones futuras.
El papel insustituible de los padres
Desde el Renacimiento, pensadores y escritores subrayaron la responsabilidad de los padres en la formación moral. Miguel de Cervantes afirmaba que a los padres les corresponde encaminar a sus hijos por la virtud, la buena crianza y las buenas costumbres. Aunque los tiempos cambian, esta verdad permanece.
Muchos padres se preguntan cómo entender mejor a sus hijos adolescentes. Una vía sencilla y profunda consiste en hacerse preguntas concretas:
Las respuestas a estas preguntas revelan el grado real de conocimiento que tenemos de ellos. Recordar nuestra propia adolescencia, con sus dudas, errores y aprendizajes, facilita la empatía y fortalece la orientación basada en experiencia y comprensión.
La adolescencia no es una enfermedad ni una etapa perdida; es un proceso natural de transición. La manera en que se vivieron la infancia y la pubertad influye en cómo se atraviesa este periodo. Por ello, es fundamental sembrar desde temprano valores, límites claros y hábitos sólidos.
“Cada quien habla según cómo le fue en la feria”. Que nuestra experiencia como padres de familia de Educación Media Superior sea una experiencia de compromiso, diálogo y crecimiento conjunto. La inversión que hoy realizamos, de tiempo, recursos y acompañamiento, dará frutos en la madurez, responsabilidad y calidad humana de nuestros hijos.
Educar no es tarea exclusiva de la escuela ni responsabilidad aislada de la familia. Es una alianza que exige comunicación constante, coherencia y ejemplo. Si caminamos juntos, con ideales firmes y acciones concretas, estaremos ofreciendo a nuestros jóvenes no sólo una educación académica, sino una formación para la vida.
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
t. 238-38-24368
t. 238-38-27698
c. 238-39-02179