
Trabajo, Disciplina y Perseverancia
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Lun - Vie, 2024
7:00 AM – 6:30 PM
Cerrada de Leandro Valle 114,
Fracc. Reforma, Tehuacán
238 38 24368
colegio@jfk.mx

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Los hijos necesitan guía, tiempo y acompañamiento para descubrir quiénes son y qué valores quieren vivir.
No nacen sabiendo cuál es su camino; lo van construyendo con la ayuda de padres que creen en ellos, los escuchan y les enseñan a valorar el trabajo, la disciplina y la perseverancia.
La familia es el primer espacio donde los hijos aprenden a confiar en sí mismos. Desde casa podemos enseñarles a dar lo mejor en lo que pueden emprender, no para ser perfectos, sino para crecer, aprender y encontrar sentido a lo que hacen. Cuando se educa en el amor, el respeto y la responsabilidad, los hijos descubren que su vida tiene un propósito y que están llamados a disfrutar y cuidar el mundo que les rodea: las personas, la naturaleza y todo lo creado.
La vocación no es sólo una carrera o un trabajo; es aquello que conecta los talentos con la pasión y le da sentido a la vida. Por eso, como padres, nos conviene ser muy cuidadosos al orientar a nuestros hijos. Elegir una carrera sólo por dinero, por presión social o para cumplir los sueños que nosotros no logramos puede llevarlos a la frustración. Acompañar no es decidir por ellos, sino ayudarles a descubrir lo que realmente les apasiona.
Es importante que los hijos comprendan que su vocación nace del amor por un ideal y que ese ideal será el motor de su vida. La juventud es el mejor momento para reconocer talentos, fortalecerlos y aprender a aceptarse. Cuando los padres valoran las capacidades de sus hijos, sus inseguridades y limitaciones pierden fuerza. Un hijo que se siente reconocido crece con confianza.
Aceptar a los hijos tal como son es una de las mayores muestras de amor. Cuando nos enfocamos sólo en los defectos, generamos rechazo y frustración; cuando reconocemos sus cualidades, construimos seguridad y crecimiento. Los hijos no necesitan padres perfectos, sino padres presentes que los amen sin condiciones.
Todo joven necesita creer en algo, tener un proyecto de vida que le dé dirección. Cuando no se cree en nada, la vida pierde sentido. Por eso es fundamental hablar desde temprano sobre la vocación y el futuro, incluso desde la secundaria, para que las decisiones importantes se tomen con conciencia y libertad.
La elección de una carrera y la elección de pareja son decisiones que marcan profundamente la vida. A diferencia de otras elecciones, no se corrigen fácilmente. Por eso, acompañar a los hijos en el descubrimiento de su vocación es uno de los regalos más valiosos que podemos darles como padres.
Todos estamos diseñados para hacer más, mejor y en el menor tiempo posible lo que está dentro de nuestro perfil vocacional; pero no desde la dispersión ni la acumulación de tareas, sino desde la concentración. Cada persona posee una configuración única de talentos, intereses y sensibilidad que apunta naturalmente hacia una sola actividad central: aquella que corresponde a su vocación. Cuando actuamos en coherencia con ella, el esfuerzo se transforma en fluidez, el aprendizaje se acelera y los resultados se multiplican. No se trata de hacer muchas cosas, sino de hacer lo que corresponde a nuestro don predominante; porque ahí es donde nuestra energía se ordena, nuestro propósito se aclara y nuestro impacto alcanza su máxima expresión.
Cerrada de Leandro Valle
No. 114, Fracc. Reforma.
Tehuacán, Pue. México.
t. 238-38-24368
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