BENEFICIOS Y BENEFICIARIOS DE LA EDUCACIÓN Featured

9 Febrero 2019, 12:00 am Written by 
Published in Experiencia docente
Read 397 times Last modified on Sábado, 09 Febrero 2019 05:40

Si  el profesor plantea las horas  de clase como horas de trabajo; las calificaciones, como sueldo equivalente a su rendimiento, y la enseñanza como seminario de capacitación;

el alumno aprenderá a vivir en un medio virtual de trabajo y aprenderá a valorar sus conquistas en el campo de la superación personal; esta es una de las tantas formas de educar para la vida.

Si meditamos, con responsabilidad, nuestro papel frente a la vida de seres humanos en formación, será posible generar automotivaciones para inventar cada día nuevas formas de trabajo docente pleno de realidades y saturado de experiencias compartidas generosamente.

Recordemos que los profesores están comprometidos a ser animadores que por medio de la inspiración, del amor a la enseñanza y del entusiasmo contagioso, proporcionen la chispa a partir de la cual crezca la motivación, para ir más allá del escribir, descifrar, calcular y memorizar.

Actualmente se necesita un profesor distinto al clásico, no se necesita un proveedor de información, más aún si consideramos el avance de la informática y la tecnología que propone otros medios de adquirir o recuperar conocimientos.

El profesor necesita ser un facilitador, es decir, una persona capaz de diagnosticar y establecer relaciones entre estudiantes y el conocimiento, a fin de que los alumnos puedan descubrir sus dones y desarrollar sus potencialidades y creatividad, aquí y ahora.

La escuela no puede transformar a la sociedad: pero sí puede contribuir a que la transformación de las personas sea de calidad y conduzca a una mejor calidad de vida.

Para  mejorar  la  calidad de la educación que ofrecemos en nuestro colegio, es importante proponernos a satisfacer las necesidades y expectativas de nuestros beneficiarios.

El beneficiario es todo aquel que recibe las aportaciones de calidad de nuestro servicio. Los principales beneficiarios del quehacer de una escuela son los alumnos, los padres de familia, los niveles educativos subsecuentes, los empleadores, la comunidad y, en sentido más amplio, la sociedad.

El maestro del grado inmediato superior es un beneficiario del quehacer del profesor del grado anterior, porque recibe a sus alumnos para continuar con el trabajo iniciado en la etapa precedente. 

Para tomar en cuenta tanto sus requerimientos como los de los alumnos, el esfuerzo debe centrarse en evitar el rezago escolar, y no en seleccionar a los alumnos que reprobarán o serán expulsados.

Para satisfacer las necesidades de los beneficiarios de la educación es conveniente que los docentes de todos los niveles estén de acuerdo para que haya continuidad en los avances informativos y formativos y no se pierda tiempo en repeticiones innecesarias y reincidencias temáticas que detienen el proceso y crean conflicto en la educación.

La escuela debe definir su proceso de mejoramiento de la calidad priorizando lo que realmente aprenden los alumnos. En ello se sintetizan los requerimientos de los diversos beneficiarios de la escuela.

El principio de un movimiento hacia la calidad es el reconocimiento de que hay problemas o situaciones a resolver. La calidad implica resolver los problemas de raíz. Por eso conviene encontrar sus causas y combatirlas.

Combatir los problemas detectados es tarea de todos. Implica vivir valores nuevos de trabajo en equipo, de aceptación del liderazgo, de constancia y congruencia. Todo esto significa una nueva cultura de la organización escolar partiendo de la dignificación del profesor y recordando que ser profesor es el trabajo más importante del ser humano, es cuando el hombre se vuelve completo porque aprende todo lo que tiene que aprender y está dispuesto a enseñar todo lo que tiene que enseñar.

Hay problemas que son comunes a muchas escuelas: la deserción, la reprobación, el no aprendizaje, la falta de equidad. En otro orden, encontramos el deficiente ambiente de aprendizaje, la falta de disciplina, la escasez del tiempo destinado a la enseñanza, la poca relación entre la escuela y la comunidad y la falta de fortaleza en las relaciones entre personas que laboran en la escuela.

Todo se puede mejorar gracias a la detección de los problemas y la búsqueda de soluciones. Recordemos que el conflicto es una especie de mal necesario que nos permite mejorar en base a las opiniones del adversario. Si manejamos el conflicto sin violencia podemos llegar a un consenso o conciliación. Al manejar el conflicto no busquemos imponer nuestras ideas porque esto significaría presuponer un vencedor y un vencido y es lo que hay que evitar en las relaciones escolares. Cuando el estudiante se acerca a usted, piense que él escoge a alguien que tiene interés en escucharle y que trata de entender cómo se siente para enseñarle a enfrentar sus temores con experiencia de causa.

Recuerde que en la relación escolar se supone que el profesor aceptó a su discípulo y se comprometió tácitamente a instruir y guiarlo. Por lo tanto el docente tiene la sagrada obligación de prepararse de conformidad con la situación actual y mantener una predisposición permanente al diálogo generoso e interesado en el bien.

A veces, el escolar se siente incomprendido y si el docente  evade su responsabilidad, se suma el rechazo y se genera la rebeldía que los adultos nos atrevemos a calificarla “sin causa”.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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