EDUCACIÓN DE CALIDAD Featured

11 Mayo 2019, 12:00 am Written by 
Read 55 times

Hemos leído con frecuencia algo así: “la mayor necesidad de la patria y del mundo es la de hombres y mujeres que no se vendan ni se compren y que sean honestos y honrados en lo más íntimo de sus vidas;

de hombres y mujeres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo y que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos”.

Y de quien es la responsabilidad inmediata?... Si los padres de familia no hacen consciencia de que ser padre o madre no es únicamente traer hijos al mundo sino darles las herramientas necesarias para su trabajo diario, en base a una herencia cultural, educativa, moral y espiritual; si los padres dejan a terceros la responsabilidad de la formación de sus hijos tendrán hijos de tercera y el problema entrará en un círculo vicioso de herencia secuencial.

En algunos lugares funcionan escuelas de padres, las instancias educativas han conformado una serie de cursos de orientaciones sobre la paternidad responsable, el sistema educativo está empeñado en proporcionar “una educación de calidad para dar hombres y mujeres inspirados en valores morales definidos, solidarios, participativos, bien informados, con la capacidad de analizar y transformar su situación de aprender permanentemente, de autovalorarse y de innovar con alto sentido de creatividad en nuestro mundo competitivo”....

La mayoría de las escuelas tienen como finalidad común la de ampliar y elevar la cultura general; velar por el desenvolvimiento integral del educando atendiendo simultáneamente a los aspectos físico, intelectual, moral y estético; preparar para el cumplimiento de los deberes cívico-sociales dentro de un auténtico régimen democrático; proseguir la labor de los padres en lo que se refiere al aspecto educativo que comprende, en lo fundamental, la formación del carácter, el cultivo de la personalidad y la creación y florecimiento de buenos hábitos y del espíritu de servicio social; descubrir y orientar convenientemente las aptitudes, inclinaciones y habilidades de los educandos, etc.

Claro está que de la elección de la escuela y del trabajo que en ella se realice depende, en gran parte, el triunfo de los jóvenes estudiantes; pero también es importante el grado de relación que haya entre los padres de familia, profesores y alumnos. La corresponsabilidad es indispensable y las instancias están dadas. Si al estudiante le pedimos que trabaje, que rinda, que se esfuerce, etc. y no le damos el ejemplo y las herramientas, estamos pidiendo peras al olmo.

Frente a situaciones de conflicto escolar: aprovechamiento, disciplina y más, es recomendable que los padres consulten a los profesores de sus hijos y no se ahoguen en la incertidumbre. Con frecuencia escuchamos que los padres no saben qué hacer con sus hijos y buscan culpables en todas partes. No ensayan alternativas y abandonan a sus hijos a su propia suerte o resuelven “genialmente” cambiarles de escuela y creen que con esto ya está solucionado el problema.

A manera de recordatorio de lo que ya todos sabemos, hay que pensar en la gran cantidad de literatura y cursos que hay en el campo de formación e información y extraer de todo, con responsable sentido pragmático, lo que nos convenga.

Se han editado muchas bases informativas de cómo estudiar, cómo aprender a aprender, cómo manejar aprendizajes significativos y útiles para la vida, etc. Comencemos por la base: es posible, si hay dificultad en los trabajos escolares, que la falla esté en algún detalle especial como en la forma de leer, de comentar, de manejar la motivación adecuada, etc. la mayoría de los tecnólogos educativos afirman que la manera de leer es un factor determinante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Y aquí juega un papel importante el padre de familia que debe estar informado si su hijo sabe leer o no. Si la lectura de su hijo es de comprensión es decir si en la lectura de su hijo intervienen: la inteligencia, la agudeza, el talento, la visión, la perspicacia y penetración en el fondo del tema, con espíritu crítico, analítico y propositivo.

Los padres pueden valerse del periódico o de una revista para hacer una especie de examen preliminar, para formular preguntas sobre lo leído, ganar información mediante la lectura, hablar para describir los temas leídos e investigar sobre los conocimientos que se han adquirido. 

En el examen preliminar se hará una ligera ojeada para tener una idea general de los temas, subtemas, claves, sumarios, etc. es como ver la imagen de un rompecabezas antes de juntar las piezas. 

Formularse preguntas es convertir en preguntas las ideas generales o contenido del tema, las preguntas favorecerán la concentración ya que permiten saber qué es lo que buscamos. Al encontrar respuestas el aprendizaje será más eficaz.

El ganar la información mediante la lectura permite pensar intensamente, aprendiendo con atención, comprensión y análisis los temas de interés que hayan sido seleccionados convenientemente.

El hablar para describir o exponer los temas leídos permite organizar lo que el autor del escrito nos dijo o nos quiso decir. Esta fase es la más importante. 

El investigar los conocimientos adquiridos será una especie de examen para ver cuánto se recuerda, qué conocimientos están claros; es una etapa de repaso. La función cerebral al examinar por segunda y tercera vez, permite que se grabe la información en la memoria. 

Para crear el hábito del buen leer hay que escoger temas agradables e interesantes y motivar adecuadamente. En la vida de algunos personajes que legaron algo de sí a la historia tenemos ejemplos de cómo los padres influyeron en su preparación. En “Protagonistas” se lee que Joseph Kennedy, estableció, como norma de familia, que antes de  la comida cada hijo debía comentar un artículo leído en cualquier diario y el mejor comentarista  recibía, como premio, un postre especial. Así hay muchos ejemplos de padres de familia empeñados realmente en la educación de calidad de sus hijos. 

Los padres de familia, en su mayoría, ya están convencidos de que el único camino viable para entrar al éxito es la educación integral de los individuos. Descubrir y cultivar valores, acrecentar la capacidad de discernimiento y fomentar la idea de que la mejor forma de aprender es haciendo. Es sabido que: si lo digo: lo olvido, si lo veo: lo recuerdo,  si lo hago: aprendo y nunca olvido. 

Por todos los medios nos dicen que el proceso educativo es corresponsabilidad de padres, profesores y educandos; pero no basta saber quienes estamos involucrados en la educación. Es compromiso ineludible la preparación para que la semilla de la transformación y el cambio germine. 

Las cualidades naturales inherentes a la paternidad deben ser reforzadas con la preparación actualizada y un alto sentido de responsabilidad compartida. Los padres de familia, entre otras cosas, deben saber que el estudio de las matemáticas genera la formación de habilidades para la resolución de problemas y el desarrollo del razonamiento a partir de situaciones prácticas; deben saber que es necesidad actual y prioritaria el conocimiento de los temas relacionados con la preservación de la salud, la protección al medio ambiente y la utilización racional de los recursos naturales; deben saber que la historia no es la encargada de esculpir y crear héroes casi mitológicos , sino de darnos una idea clara de la sociedad y la cultura, otorgando el justo valor al conocimiento y a la reflexión sobre las ideas de los personajes pioneros de nuestra nacionalidad. 

Lamentablemente aún hay padres de familia que solicitan trato generoso, por ejemplo, en la evaluación de matemáticas porque su hijo no va a ser ingeniero, o mejor trato en ciencias biológicas porque su vástago  no va a ser médico, etc. Esto sucede por el desconocimiento de los verdaderos fines de la educación que pretende dar conocimientos y aprendizajes útiles para la vida. 

La escuela informa y aprovecha la información para moldear valores que generen los cambios de conducta deseados y esos cambios son de evaluación permanente en la medida en la que el educando desarrolle la capacidad de establecer relaciones significativas entre los datos y los hechos. La enseñanza y el aprendizaje constituyen un proceso intencionado y sistemático que promueve la adquisición de conocimientos duraderos, así como el desarrollo de habilidades, destrezas, hábitos, valores y actitudes.

Los padres de familia apreciarán mejor el trabajo docente si están más cerca del centro de trabajo escolar y participan en las actividades correspondientes reforzando la intención educativa, con responsable conocimiento de causa y voluntad que fortalezcan la capacidad de organización. 

Si los padres de familia conocen el proyecto educativo de su escuela y saben que el trabajo es esencialmente formativo y que se evalúan algunos rasgos que varían con la materia de aprendizaje, no caerán en el error de reclamar resultados reprobatorios en función de un examen y menos harán juego al comercio establecido de regularizadores de reprobados ya que no es posible pensar que en dos meses o menos se haga lo que se dejó de hacer en un año escolar. 

Los padres de familia deben estar enterados que, entre algunos rasgos, se evalúan: la puntualidad, limpieza, iniciativa, colaboración, orden, hábitos de trabajo, habilidad para investigar, capacidad de análisis y síntesis, habilidad en la expresión, destreza en el manejo de materiales, calidad en el trabajo y conocimientos científicos.

Los padres de familia deben saber que los exámenes no son definitorios de aprobación o reprobación sino que son un medio de ayuda para profesores y alumnos, con el fin de darse cuenta de qué progresos se han hecho en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los exámenes son herramientas usadas en un trabajo participativo y evalúan el avance de los profesores y alumnos y por lo mismo no son factores determinantes de la aprobación o reprobación.

Los exámenes prueban la calidad del trabajo desarrollado. La acreditación es el resultado de la evaluación continua de  varios rasgos a lo largo de un año escolar; nos parece incongruente que en períodos de regularización, con un solo examen que prueba únicamente el conocimiento o la habilidad selectiva, se decida la promoción de un estudiante reprobado. El profesor le aprobará; pero la vida se encargará de reprobarlo.

Para poder alcanzar el nivel de calidad, el trabajo escolar debe tener como estímulo el ingreso al camino del éxito. Cuanto más éxito tenga un muchacho más se esmerará. El éxito es una experiencia constructiva. El éxito continuo  suele conducir a la integración y a la confianza en sí mismo;  lo contrario puede producir conductas conflictivas que se sumarán a frustraciones de una o más de las necesidades fundamentales del muchacho, generando problemas disciplinarios de agresión interna o externa. El muchacho necesita que sus cualidades, pequeñas o grandes; pero suyas al fin, sean reconocidas por sus padres, maestros y compañeros. Pocos son los individuos que logran completa satisfacción con saber que han cumplido con su deber; pero la mayoría de la gente desea ser reconocida en sus éxitos. Esto nutre el sentimiento de valor personal y acentúa el deseo de que los demás lo quieran y respeten por lo que sabe, es y tiene. Si no se cultiva una serie de valores personales y se atiende más a la adquisición y dominio de conocimientos se corre el riesgo de obtener, como resultado, profesionistas muy bien preparados en su especialidad, pero incongruentes y deshonestos en sus relaciones humanas de valor  real.

Hay industriales, ejecutivos y hasta gobernantes que cuando estudiantes fueron brillantes; pero en la práctica y desempeño profesionales son considerados corruptos.

Rate this item
(0 votes)
Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

Website: www.jfk.mx
DMC Firewall is developed by Dean Marshall Consultancy Ltd