PATERNIDAD DISTRAÍDA

24 Marzo 2017, 12:00 am Written by 
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El teléfono parece atraernos de modo muy seductor cuando estamos con nuestros hijos.

Hace poco, durante una reunión en la que discutíamos las nuevas recomendaciones acerca de la limitación del tiempo de pantalla para los hijos, inevitablemente el tema dio un vuelco hacia los padres y los peligros del famoso término “paternidad distraída”.

Hay padres de familia que, “con su celular en la mano”, piden a sus hijos que apaguen sus teléfonos; o, mientras sus hijos juegan, ellos están revisando sus correos electrónicos y se están perdiendo el gran momento de estar con sus hijos. Durante la comida o durante la cena, algunos padres se enfocan en sus pantallas y no en lo que sucede con la gente real sentada a la mesa.

Los hijos necesitan atención e interacción, conversaciones, escuchar historias o lecturas en voz alta, también discusiones sobre lo que ven y hacen, juegos y bromas familiares y todo aquello que puede suceder dentro de la vida en familia.

Los cerebros de los hijos crecen y se conectan como respuesta a la riqueza de la “sopa lingüística” en la que están inmersos.

La culpa que acompaña al tiempo que algunos padres pasan conectados a las redes sociales puede provocar profunda frustración por no ser los padres que esperaban ser y para liberar responsabilidad, es posible que se canalice este sentimiento de culpa endosando al “tiempo, lugar y circunstancias”.

Hay otros distractores no electrónicos; pero el problema mayor es que la tecnología interactiva y las redes sociales digitales están diseñadas para ser trampas emocionales y crear hábitos que son el arma poderosa de la mercadotecnia.

Conviene ocuparnos sobre cómo nuestras relaciones personales son afectadas por la enorme disponibilidad (o intromisión) de los mensajes y la conexión digital en todo tipo de entretenimiento. Nos conviene ser cuidadosos con nuestra propia vagancia en el mundo de los medios electrónicos para poder administrar lo que hacemos y lo que dejamos de hacer durante las comidas, la hora de dormir y el tiempo en familia. “La tecnología es una herramienta; el asunto es cómo se utiliza”.

Conviene desaprender algo y reaprender a pasar con nuestros hijos y comunicarnos con gente real apartando la vista de nuestros teléfonos

La tecnología puede ayudar, “si los padres se organizan mejor o liberan mejor el estrés cuando hablan con un amigo o les mandan mensajes de texto”.

Atender a nuestros hijos día tras día puede ser agotador. La paradoja de la paternidad es que los minutos y las horas pueden pasar lentamente: nos pueden encontrar atorados en los 15 minutos más largos de la vida que a su vez son parte de esos primeros maravillosos años que pasan tan rápido.

"El ejemplo es una orden silenciosa", nos conviene comportarnos de acuerdo con las reglas de la conversación civilizada que queremos que nuestros hijos aprendan.

Y la conversación civilizada está alimentada al platicar con ellos, leer para ellos, responder sus preguntas, formular algunas y aceptar de buena manera cuando señalen nuestros pequeños errores ocasionales.

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Lic. Carlos del Salto del Salto

Director general del Centro de Estudios John F. Kennedy

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